Una promesa y un juramento

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Por Alberto González

Hebreos 6:9-20
Pero en cuanto a vosotros, Oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,  a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.
Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;  para que por dos cosas inmutables, en las cuales sea imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Cuando era un joven soltero por el año de 1986 empezando en la vida cristiana un profeta vino a nuestra congregación donde asistía y señalándome me dijo que serviría al Señor y predicaría su Palabra, en el 2008 otro hombre de Dios me dijo las mismas palabras y en esta ocasión oro por mi para que Dios me ungiera para esta obra de El, y el 2009 estas palabras proféticas empezaron a cumplirse en el ministerio que ahora estoy al frente. La palabra profética es una promesa que esta ahí latente hasta que llega a cumplirse en el tiempo de Dios

Dios prometió a Abraham bendecirle.

Génesis 22:15-18
Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Todas las bendiciones que Dios juro a Abraham se cumplieron. De la misma forma están escritas en la Biblia para nosotros, ahora son promesas que el cumplirá en nosotros. Dios le da una solemnidad a la promesa haciendo un juramento, no solo tenemos la promesa sino también el juramento de Dios.

La Promesa era para Abraham y su descendencia, los judíos.  Cuando llego en tiempo de Jesucristo nos hace hijos de Dios y herederos de la promesa de Abraham, ahora a nosotros que nos somos judíos, pero somos hijos de Dios ha través de la adopción que fue lograda gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando nos paramos en fe para reclamar una promesa, Dios se acuerda de su juramento a Abraham y lo ratifica en Cristo. Te bendeciré, te multiplicare, derrotaremos a nuestros enemigos (el pecado, la enfermedad, la miseria)
Seremos de bendición para otros.

Abraham espero con paciencia

Entre el tiempo de la promesa y el cumplimiento hay una espera. Este lapso de espera es para perseverar mostrando el mismo empeño hasta el final, siempre esperando con paciencia imitando a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas. No escuchando las cosas que debilitan nuestra fe y nos atemorizan o hacen que dudemos de su Palabra sino viendo como anduvieron los grandes hombres de fe, escuchando sus enseñanzas imitando la fe de ellos. La Escritura dice que Abraham creyó esperanza contra esperanza Romanos 4:17-25, si tienes una promesa ve con los ojos de la fe. No veas el problema económico, no veas las circunstancias o los síntomas de la enfermedad

Abraham espero y recibió lo prometido. Espera creyendo y lo recibirás.

Dios pone fin a toda discusión con un juramento.

Su propósito es inmutable, no cambia. El es un Dios inmutable, su propósito para nosotros no cambia. La promesa y el juramento son dos realidades inmutables. El mundo y sus variables cambian. Dios no miente, es imposible que Dios mienta. Es un estimulo poderoso y es un refugio, un futuro puesto por Dios.

Tenemos un ancla en Cristo Jesús

En los tiempos bíblicos los barcos grandes dejaban su ancla amarrada en la bahía y con cuerda se adentraba al mar o a lago y cuando una pequeña barco estaba en problemas entregaba su ancla al barco grande y este lo jalaba hacia la tierra llevando a salvo a la pequeña embarcación y sus tripulantes. A través de Jesucristo tenemos entrada a la presencia de Dios, nuestra seguridad esta en la Presencia, ahí donde esta sentado el Padre Celestial, Jesús en la cruz del calvario hizo posible que gente pecadora pudiéramos entrar en su Presencia, cuanto entramos en su presencia lo primero que sentimos, vemos y escuchamos son bendiciones de nuestro Padre. Gracias a Jesús
 
Jesús nuestro Sumo Sacerdote que vive para abogar por nosotros. Toda promesa en Cristo Jesús es Si y Amen

(Prédica del pastor Alberto González en Kairos Internacional domingo 21 de Noviembre)

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