De la plenitud a la unción

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Por Alberto González

Lucas 3:21-23
Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí.

Hace como 30 años conocí al Señor Jesucristo como mi Salvador personal. No fue una experiencia extraordinaria, no tuve visiones, ni sentí nada, pero mi corazón se hizo grande, tuve un cambio radical dentro de mi ser. Y me maraville de poder tener una relación intima con Jesús.

Poco tiempo después estudiando la Biblia recibí el bautismo en el Espíritu Santo, esa experiencia fue realmente extraordinaria, sentí como corrientes de electricidad fluían dentro de mí ser, mis dones y sentidos espirituales despertaron para el servicio a Dios.

Con el pasar del tiempo esta pasión se fue desvaneciendo hasta llegar a creer que ser cristiano es aguantar hasta la muerte o a que Jesucristo venga por su iglesia.

Sin embargo esta no es la visión del Reino de Dios.

Las iglesias cristianas viven solo en el evangelio de la salvación, evangelizamos, les enseñamos a que estén sentados en sus sillas y esperen la venida del Salvador Jesucristo.

El evangelio del Reino es una perspectiva más amplia, comienza en la salvación y continúa en el bautismo en el Espíritu Santo. El ciudadano del reino ve al mundo como el terreno a conquistar.

Jesús fue bautizado.

El no necesitaba arrepentimiento, su bautismo fue un reconocimiento por el profeta Juan el bautista, y mientras oraba se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajo en forma de paloma. Jesús antes de ir al cielo les prometió a sus discípulos la venida del Espíritu Santo, entre la promesa y el Pentecostés, ellos estuvieron unánimes orando. Nuestra oración no debe ser pasiva, sino activa y anhelante.

El bautismo en el Espíritu Santo nos sumerge en su Presencia y nos capacita con dones espirituales. Nos abre la puerta al mundo espiritual (reino de los cielos). Los cielos son abiertos y la complacencia del Padre esta sobre nosotros como estuvo con Jesucristo. Somos amados y aceptos en El. Al ser bautizados en el Espíritu Santo nuestros sentidos espirituales son despertados, nuestro espíritu, alma y cuepo son despertados y sensibilizados al Espíritu Santo.

Jesús fue enviado al desierto

El lleno del Espíritu Santo fue llevado al desierto. En el desierto es un tiempo de intimidad con Dios. Cuando somos llenos del Espíritu Santo, necesitamos pasar tiempo y conocer al Espíritu Santo. Estar en el secreto de la oración, cerrada la puerta, Dios quiere que estemos cerrada la puerta para hablarnos y tener intimidad con nosotros. El deposita cosas en nuestros bolsillos cuando estamos con El.

Israel salio de Egipto al desierto, un lugar de confrontación, de conocerlo a El, Dios se dio a conocer a su pueblo, les dio sus leyes, les protegió. Y les dio mandamientos, promesas no para estar en el desierto, sino para cuando llegaran a la tierra prometida. En el desierto los sustento con mana del cielo y agua de la roca, todo esto era provisional.

La iglesia en el desierto.

Cuando la iglesia de Jesucristo esta en el desierto, es para que conozcamos a Dios íntimamente, y para que la unción de Dios se manifieste en nosotros para que nuestro carácter se purifique, las intensiones del corazón son limpiadas.

El Espíritu Santo no es una sola experiencia, el es una Persona.

Jesús regreso en el poder del Espíritu Santo.

El Poder –dunamis en griego- en que regreso Jesús, fue la unción para destruir las obras de Satanás el diablo. Hay que entender la unción. El Espíritu Santo glorifica a Cristo. La unción nos hace afectivos

Jesús era desconocido y llego a ser admirado en todo lugar a donde se presentaba haciendo las obras de Dios. Existe un hambre de lo sobrenatural en el mundo, la gente, de todas edades va al ocultismo y religiones místicas, quieren saber las cosas ocultas, y son atraídos ilegalmente por eso. Pero la iglesia de Cristo tiene que moverse en lo sobrenatural porque nuestro Dios es sobrenatural, por eso nos dice que andemos en el Espíritu, movernos en El, a su lado. Conociendo Su Poder y su Unción, nos lleva a vivir y conquistar terrenos, nos permite alcanzar el mundo hambriento de Dios, El quiere que vivamos en la plenitud y en su unción.

(Predica por el pastor Alberto González, en Kairos Internacional.)

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