Libres del oprobio de Egipto

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Por Alberto González

Josué 5:2-9,12
En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.
Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.
Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto.
Pues todos los del pueblo que había salido, estaban circuncidados; más todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado.
Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.
Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.
Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.
Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.
 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.
Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Dios escogió al pueblo de Israel un pueblo para si mismo, les invito a una tierra que había preparado, les dio una tierra como hogar, que simbólicamente dice que “fluye leche y miel” sobreabundancia.

Al establecer este pueblo Dios quería un pueblo especial que reflejara su gloria, ellos serian un pueblo donde la presencia de Dios moraría en medio de ellos. Tendrían una marca que los distinguiera de los demás pueblos, su fe, su comportamiento y su orden social.

La generación de Josue era un puebla que había salido de la esclavitud, aunque eran libres se sentían esclavos, todavía eran esclavos en su corazón.

Los mexicanos somos una nación acomplejada, somos libres pero con mentalidad de mediocridad y pobreza.

Dios establece la circuncisión como una marca.
El Señor sabía que el mayor problema para la conquista de Canaán era que los israelitas no se sentían conquistadores, la circuncisión era una marca en su cuerpo que los distinguía de los demás pueblos, era el sello de Dios en su carne. En el tiempo del holocausto nazi, los alemanes cuando tenían una duda de si un hombre era judío o no, era identificar si estaba circuncidado.

Hoy la marca de la circuncisión esta en el corazón.

Romanos 2:28
Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;

Dios es un Dios de pactos, por la fe de Abraham Dios juro por si mismo bendecirlo, la bendición de Abraham es para nosotros por la fe en Cristo Jesús, en su sangre se sella un nuevo pacto. Dios le prometió a Israel una tierra, ahora la tierra prometida es la plenitud del Espíritu Santo.

Antes de la tierra prometida estuvieron en el Desierto.
El desierto es un lugar de prueba y disciplina, había solo unos días para atravesar el desierto. Pero como tenían mentalidad de esclavos, sus actitudes eran de temor, queja, rebelión, incredulidad los llevo a la desobediencia y anduvieron cuarenta años. Las promesas de Dios son 100% seguras pero están condicionadas a nuestra fe y obediencia. Una generación completa no miro más que el desierto. El desierto por incredulidad se puede volver un estado de vida, en el desierto el pueblo de Israel solo tenia lo básico, pero era un lugar solo de pasar para llegar a la promesa de Dios. 

Del pueblo de Israel todo varón fue circuncidado y el pueblo reposó hasta que sanó. La circuncisión trae dolor. Hay un tiempo en que Dios confronta el pecado en nosotros arrancándolo desde la raíz. Duele pero hay sanidad. Atrás de toda personalidad problemática o pecaminosa hay dolor, amargura, etc.

Quitando el oprobio de Egipto.
Los golpes, los abusos, gritos, injusticias, los temores, etc. Esas marcas de esclavitud eran quitadas de sobre el pueblo de Israel.

Celebraron la Pascua, la fiesta de la liberación, fiesta donde Israel salio marchando como en un desfile, con sus manos llenas de bendiciones.

Del mana a la tierra prometida bendecida por Dios. Al entender la fiesta de la pascua, la bendición se activa sobre la tierra de la promesa. Una promesa para todo aquel que ha entendido la pascua, nuestra pascua es Jesucristo, nuestro cordero pascual que ha quitado el pecado del mundo.

(Predica del pastor Alberto González en Kairos Internacional domingo 5 de septiembre 2010)

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