Antes de la Victoria

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Por Alberto González

Mateo 26:36-46
(36) Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.
(37) Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
(38) Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
(39) Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
(40) Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
(41) Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
(42) Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
(43) Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.
(44) Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
(45) Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.
(46) Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.

Pastor Alberto GonzálezSe cuenta la historia de una niña de 6 años que su hermano mayor va a buscarla a su salón de Escuela dominical y le pregunta porque se tardo tanto en salir de su clase ya que todos los niños haban salido, ella le contesto, mi maestra de Biblia me enseño que cuando oramos estamos torturando al diablo, yo me quede orando mas tiempo para torturarlo un poco mas.

Jesús nos enseñó con sus palabras y ejemplo la importancia de la oración. Su vida nos habla acerca de la importancia de la oración. La oración es el medio de comunicación con nuestro Padre Celestial (Dios de amor y comunicación) La Biblia nos muestra la vida de Jesús y como era un hombre de oración. Como discípulos de Cristo debemos ser gente de oración La cultura latina nos ha enseñado mal, diciendo que la oración es para ministros, sacerdotes y viejitas, pero la verdad es que la oración es para todos los que son hijos de Dios.

Jesús nos enseña que antes de una victoria o un conflicto debemos orar. Orar no es una cosa de emergencia, como la llanta de refacción de un carro, El llevo a sus discípulos al huerto de Getsemani para que lo acompañaran a orar. Esa noche el peso del destino de la humanidad caía sobre el. El sabia que le esperaba un muerte atroz, los pecados de todos los hombres caerían sobre el cuerpo de Cristo. El Santo se haría pecado y el juicio de Dios caería sobre el Inocente. Imagina los ataques a la mente que Satanás le lanzaba a Jesús

El Señor llevó a sus discípulos aparte a orar. Jesús buscaba compartir esos momentos difíciles con sus amados (aunque no hubo respuesta de parte de ellos) El les estaba llevando a un tiempo de oración que les fortaleciera, un tiempo después el seria aprehendido, condenado y crucificado. Ellos recibirían un shock y huirían temerosos y lo negarían.

Jesús nos enseña que la clave para que se haga su volutand es la oración. Tres veces oró. Nos enseña perseverancia en la oración, la respuesta humana ante los tiempos difíciles es evadir la realidad, es dormir, deprimirse, mirar televisión, embriagarse, pero Jesús nos dice ora para conocer la voluntad de Dios en estos tiempos porque Dios es bueno.

La clave de una vida victoriosa es la oración. Ya que oración es intimidad con Dios, es demostrar fe en El, y estar en comunión con Dios nos da sabiduría sobre decisiones importantes o trascendentales en la vida. También hay una vida de poder, señales y prodigios, todo esto es ha través de una vida de oración

Jesús nos enseña a orar para librarnos del mal. La oración nos libra de enfermedades, desgracias y pobreza. Líbranos del mal! también nos enseña a pedir ser librados de tentaciones, todos somos tentados es inevitable pero orar para no caer en ellas. la oración nos fortalece. Hay un deleite en orar para conocer más a Jesús. Cuanto más conocemos a Jesús, el más nos llena de su Espíritu. Muchas desgracias morales pudieran ser prevenidas si tan solo no descuidáramos nuestra relación intima con Dios. En un momento lo puedes echar a perder o salir victorioso o victoriosa.

(Prédica dada por el pastor Alberto González el día 04 de Octubre de 2009)

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